Napoleón, los judíos y la historia de una traición por Naum Kliksberg

 

En 1806 Napoleón (1769 – 1821) proclama públicamente:

“Mi deseo es hacer de los judíos de Francia ciudadanos útiles, conciliar sus creencias con su deber de franceses, y alejar los reproches que pudieron hacérseles. Quiero que todos los hombres que viven en Francia sean iguales y gocen del conjunto de nuestras leyes”.


Prohibió que se discrimine a los judíos y les otorgó plenas libertades para estudiar y trabajar, les dio todos los derechos ciudadanos para que no tengan que vivir más en guetos en los países que liberaba Napoleón, lo cual concretaba los sueños que hacia cientos de años tenían los judíos.
Napoleón tomó otra medida extraordinaria para los judíos, convocó a los más importantes Rabinos del mundo a un Gran Sanedrín, como los que se realizaban en el Templo de Jerusalén, institución que había desaparecido 15 siglos antes.
Con el auspicio y la protección de Napoleón el Sanedrín se reunió en Francia el 9 de febrero de 1807, luego de deliberar declaró el apoyo de todos los judíos del mundo a Napoleón, pidió a los judíos que en las sinagogas se hagan rezos por Napoleón llamándolo el “liberador de los judíos”.
Por haber convocado Napoleón al Sanedrín, en Rusia la iglesia ortodoxa da esta declaración: “se declara a Napoleón el anticristo, el enemigo de Dios, por haber fundado un nuevo Sanedrín hebreo que es el mismo tribunal que osó antaño condenar a la cruz al Señor Jesús”.
En Francia la oposición antisemita atacó ferozmente a Napoleón.
El Cardinal Fesch, reprochó a Napoleón con esta frase: “Napoleón no debe ignorar que las escrituras anuncian el juicio final para el día en que los judíos sean reconocidos como cuerpo de la nación”.
Por convocar Napoleón al gran Sanedrín empeoró su relación con el papado.
Los judíos compusieron una plegaria, en 1807, que se realizó en todas las sinagogas, en ella se agradece a Dios por enviarles a Napoleón, unas de sus frases dice así:

…”bienaventurados somos, cuán agradable es nuestra suerte, desde que colocaste a Napoleón el Grande en los tronos de Francia y de Italia. Ningún otro hombre es tan digno de reinar, ni merece tantos honores y gratitud…te imploramos mantenerte cerca de él. Ayúdale, sostenle, protégele y sálvale de todo mal”.

Napoleón manifestó el deseo de crear en Jerusalén un Estado judío para acoger allí a los judíos de todo el mundo, lo cual hubiese evitado su asimilación y el sufrir las discriminaciones y las persecuciones que los judíos volvieron a padecer después de la caída de Napoleón.
Los judíos tienen importantes motivos para agradecer a Napoleón por liberarlos de las discriminaciones y de la vida de opresión y sin derechos ciudadanos que tenían, y por eso también tienen importantes motivos para indignarse ante el hecho de que en la actualidad los Rabinos ortodoxos del movimiento Jabad Lubavitch sigan venerando al Rabino Schneur Zalman de Liadí (1745 – 1812), importante Rabino de Rusia y creador del movimiento Jabad Lubavitch y el primer gran Rabino de esa organización ortodoxa religiosa judía, quien en ese crucial momento histórico traicionó a los judíos al apoyar al zar de Rusia contra Napoleón.
Los zares de Rusia eran profundamente antisemitas, como ejemplo de ello recordemos que en Rusia se estableció el sistema de los Cantonistas, consistía en sacar de sus hogares a todos los judíos a partir de los 12 años de edad para ponerlos a cumplir servicios paramilitares, donde eran torturados y educados con métodos violentos para que renuncien a su judaísmo, a los l8 años se los enrolaba en el servicio militar por otros 25 años, de esa forma pasaban 31 años de servicios continuos al zar. Los rabinos y los judíos ricos, y sus hijos, estaban exentos de cumplir con estos servicios.
En el año 1798 las autoridades “detuvieron” al Rabino Schneur Zalman, después de solo 52 días fue dejado en libertad. En esos días ocurrieron cosas extrañas, como ser: el zar quiso “personalmente” hablar con el Rabino, para ello el zar fue a visitarlo disfrazado de un simple empleado, como para mantener en secreto esa reunión (por eso no fue el Rabino a la habitación del zar como era de esperar), también es extraño que no se le aplicará al Rabino ningún tipo de tortura física como solían hacer salvajemente en los interrogatorios. También es extraño que estuviese retenido solo 52 días.

Los Rabinos de Jabad tratan de explicar este suceso de una forma simplista que deja muchos puntos oscuros. Dicen que por diferencias teológicas internas en el judaísmo el Rabino fue denunciado a las autoridades por judíos, diciendo que el Rabino Zalman traicionaría al zar. Parece que pocos días de conversación con el Rabino les alcanzó a las autoridades para obtener la seguridad de que no debían temer nada del Rabino Zalman y que podían contar con él. Los seguidores de Jabad afirman que lo dejaron libre tan rápidamente porque a los antisemitas que hablaron con él los “deslumbró con su gran sabiduría” originada en sus conocimientos de la filosofía judía. Una explicación difícil de creer. Todo parece indicar que lo más probable es que se realizó un convenio político entre el zar y el Rabino en su rol de importante líder judío.
Para el zar de Rusia, y para todas las monarquías que se enfrentaban con Napoleón, era muy importante que los judíos del mundo se opongan a Napoleón, para debilitarlo, para lograr ese objetivo era necesario lograr el apoyo de un líder judío como el Rabino Zalman de Rusia. En esas circunstancias es difícil creer que hablaron de filosofía judía, como afirman los Rabinos de Jabad.
Dos años después nuevamente se repitió otra extraña y breve “detención” del Rabino.
El Rabino Zalman instó a sus seguidores para que de todas las maneras posibles ayuden a quienes luchen contra Napoleón. La colaboración del Rabino llegó a niveles de inteligencia militar, ya que contaba con el Rabino Moshe Miezlish de Vilna, quien por su dominio de varios idiomas trabajaba de intérprete en el más alto comando militar francés. Moshe recibía órdenes del Rabino Zalman, quien le dijo que haga de espía para los rusos, dándoles la información militar que obtenía, la cual era muy importante y altamente confidencial.
Cuando el ejército de Napoleón se acercó a la ciudad natal del Rabí Shneur Zalman de Liadi, el Rabino mando quemar su casa y se fue con sesenta vagones llevando a su familia, pertenencias y algunos seguidores, el Zar le puso una cantidad de soldados armados para proteger al Rabino y a su caravana. Cuando Napoleón fue a detener al Rabino, solo encontró su casa quemada. Emitió un anuncio, en el cual ofrecía una generosa recompensa a quien informe sobre su paradero.
La contribución del Rabino Zalman a la victoria de Rusia fue reconocida por el zar, quien le otorgó el título de “Ciudadano Honorable”, lo cual implicaba beneficios para sus descendientes por varias generaciones, eso facilitó que de ellos surjan cinco generaciones de dirigentes de Jabad, que de esta forma pudieron realizar su trabajo con menos riesgos personales.
En esa época, por traicionar a los judíos al oponerse a Napoleón, los textos del Rabino Schneur Zalman de Liadí fueron repudiados, prohibidos y quemados en acto público, por los Rabinos de Jerusalén. (La mayor obra del Rabino Zalman fue el texto Tania, publicado en 1796, en el creó la ideología en que se basa el movimiento judío ortodoxo Jabad. Tania es considerado la “Biblia” para los actuales adeptos a Jabad. Entre otros temas, en el libro desarrolla el peligroso concepto del alma “distinta” a todos los otros seres humanos que tendrían los judíos desde su nacimiento, según el autor del libro.
Los seguidores de Jabad Lubavitch atribuyen la quema de los libros del Rabino Zalman a discrepancias teológicas en el judaísmo. La forma de analizar los hechos históricos de los Rabinos de Jabad Lubavich siempre es superficial, porque al ver todo desde una mirada religiosa y mística no relacionan adecuadamente la influencia de los factores políticos, económicos, y psicológicos, en la producción de los conceptos y de las ideologías religiosas, y en las conductas de los individuos y grupos. Pero esto no es una deficiencia solamente de los análisis de los Rabinos de Jabad, también es de todos los otros grupos de Rabinos ortodoxos y de todos los grupos de religiosos fundamentalistas de todas las religiones.
Los judíos nunca tuvieron como práctica el realizar una quema pública de libros cuando hay discrepancias entre Rabinos (lo cual siempre fue muy frecuente). Indudablemente lo que sucedía con Napoleón en el mundo y sus repercusiones entre los judíos, que veían en él la posibilidad de concretar sus sueños de libertad para estudiar, trabajar, y practicar su religión, daba a esta quema pública de los libros del Rabino de Rusia Zalman un claro mensaje político a los judíos y a los no judíos, de que los Rabinos de Jerusalén rechazaban claramente al Rabino Zalman. Ese mensaje político fue importante para que Napoleón diferencie la posición de Zalman contra él de la mayoría de los judíos que lo apoyaban, le facilitó el continuar con su meta de liberar a los judíos, fortaleció su grupo de apoyo a ese objetivo entre las autoridades de Francia, y lo posicionó mejor para enfrentar a los antisemitas que se oponían agresivamente a su política de liberar a los judíos. Todo eso sería imposible si los franceses creían que la mayoría de los judíos se oponían a Napoleón.
En respuesta al repudio de los Rabinos de Jerusalén al quemar sus libros, el Rabino Zalman prohibió a los judíos de Rusia que continúen enviando donaciones de dinero a los Rabinos de Jerusalén.
La mayoría de los judíos, incluso los seguidores de los Rabinos ortodoxos de Jabad Lubavitch, ignoran muchos de estos hechos, el informarse sobre ellos (para lo cual es conveniente que lean los escritos de los historiadores, no solo la versión de los Rabinos de Jabad) les será de utilidad para evaluar mejor la ideología política de los Rabinos ortodoxos de la organización Jabad Lubavitch, que actualmente continúa venerando al Rabino que traicionó a los judíos, oponiéndose a sus posibilidades de libertad y desarrollo, y a los avances de los ideales democráticos y humanistas de la revolución francesa.


La pregunta más importante que surge de la relación entre Napoleón y los judíos es: ¿Por qué se opuso a Napoleón este importante Rabino de Rusia?
 Posiblemente tuvo presiones para que adopte esa posición, y se lo amenazó a él y a su familia. Pero el argumento que públicamente dio el mismo Rabino para justificar su acción, y que incomprensiblemente siguen defendiendo y legitimando los seguidores actuales de Jabad Lubavich, es que esa oposición a Napoleón era porque esa total igualdad y libertad que daba a los judíos permitiría a los que quisiesen ser judíos serlo sin sufrir ninguna discriminación por la práctica de su religión judía, pero también posibilitaba, por primera vez, a que el judío que quisiese no ser judío pudiese elegir ese camino de dejar de ser judío sin por ello pasar a ser ciudadano de segunda. Napoleón les otorgaba ese derecho, pero el Rabino no quería darles ese derecho. Esa libertad de elección atemorizó al Gran Rabino, fundador de Jabad Lubavitch, por eso dijo que reconocía que con Napoleón los judíos tendrían igualdad y libertad, y con ello mejoraría su situación económica superando la gran pobreza en la cual vivía la mayoría de los judíos, pero prefirió la opresión, la discriminación, el rechazo, la pobreza y el gueto para los judíos, porque eso obligaba al judío a no tener otra opción que seguir siendo judío. Esa es una concepción éticamente inadmisible en la actualidad, por eso es criticable que los integrantes de Jabad de este siglo defiendan la posición que tuvo el Rabino Zalman. Para los actuales conceptos sobre ética, derechos humanos, y democracia, la libertad de elección del individuo es el mayor valor que hay que defender.


Más información: http://www.editoriallasegundapregunta.blogspot.com


*Este texto lo elaboró el autor luego de realizar una investigación sobre hechos históricos poco conocidos de la relación de Napoleón con los judíos, y sobre las verdaderas razones por las cuales un importante Rabino traicionó a los judíos apoyando al antisemita zar de Rusia para luchar contra Napoleón.

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