>¿Tuvo Cervantes un pasado judío?

>

Los amantes de la literatura y de los grandes escritores de todos los tiempos, sabrán acerca del discutido supuesto origen judío del autor de El Quijote de la Mancha. Sobre esto y más, conversamos con una apasionada y experta en el tema, la profesora del Departamento de Estudios Españoles y Latinoamericanos de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Ruth Fine (*).


Sencilla y tranquila, se inclina por escritores como Cortázar, Borges, Donoso, Juan Marsé y Bolaño. Entre los israelíes destaca a Meir Shalev, y su esposo, Yonatan Fine, autor de un libro de cuentos y dos novelas.
Ruth nació en Argentina y es licenciada en Literatura Española y Latinoamericana de la Universidad de Buenos Aires. Luego de barajar la posibilidad de realizar sus estudios de magíster y doctorado en el país del norte, decidió hacer aliá (inmigración a Israel) en el año 1981, donde echó raíces. Se casó con el escritor Yonatan Fine, con quien tiene dos hijos. Motivada por el trasfondo ideológico sionista, vino anteriormente a Israel dentro del programa Tur Vealé, destinado a profesionales de distintas áreas que venían en busca de nuevas posibilidades en lo profesional.

En esa oportunidad, descubrió que en la Universidad Hebrea existía un Departamento de Estudios Españoles y Latinoamericanos que contaba con muy buenos especialistas. Luego de la maestría, realizó el doctorado en Teoría Literaria -área muy fuerte en el departamento- y tomó como autor para ejemplificar el tema a Cervantes. “Fui afortunada” reflexiona, “mientras realizaba el doctorado comencé a dar clases, y uno de los cursos fue sobre el Siglo de Oro español (siglos XVI y XVII), tema que ya dominaba y que comenzó a apasionarme intensamente. Me di cuenta que había mucho por hacer, y que la teoría literaria contemporánea no había sido muy aplicada a los estudios del Siglo de Oro español”.
Luego de finalizar el doctorado, recibió a su cargo dos especialidades dentro del departamento; el curso de Teoría de la narrativa: donde utiliza literatura del Siglo de Oro y literatura contemporánea latinoamericana, y los cursos sobre el Siglo de Oro español. Se dedicó con toda el alma a esta última especialización. Y se encontró con muchos colegas de todo el mundo en diversos congresos, que si bien se interesaban por su investigación semiótica en teoría literaria aplicada a Cervantes, le hacían preguntas sobre el judaísmo. “No existen muchos cervantistas ni especialistas del Siglo de Oro español que sean judíos, y ocurre más de una vez que los congresos más importantes caen en Rosh Hashaná o Iom Kipur”.

“Después fueron los propios alumnos quienes comenzaron a preguntarme -muchos de ellos son israelíes que han tenido una formación más cercana al judaísmo que quienes venimos de la diáspora. Un alumno especialista en Biblia, me llamó la atención sobre versículos bíblicos y topónimos que evocaban el Tanaj en el Quijote, y eso me condujo hacia un interés más ferviente y fuera de lo común por el tema. Entré a éste con mucha cautela, no quería caer en lo que derivan muchos investigadores, cuando la ideología prima sobre el rigor”.
Ruth entonces trató de alejarse un poco del tema del judaísmo y comenzó a recorrer un largo camino. Fue en los años 60 que el terreno del supuesto origen judío de Cervantes empezó a cobrar fuerza. “España está en plena dictadura de Franco, donde rige la visión tradicionalista conservadora, y un exiliado adherido a la República, el destacado investigador Américo Castro, eleva la duda si Cervantes pertenecía a la casta de estamentos de los cristianos nuevos de España. Es decir, los cristianos que habían tenido en las últimas cuatro generaciones algún antepasado judío o morisco”.
Castro, quien no está cerca de los archivos sino de los textos de Cervantes, y quien a juicio de Ruth ha realizado osadas interpretaciones, comienza a percibir ciertas ambigüedades ante todo en el tratamiento de los personajes judíos, lo que da cabida a dudas. Tras su primera postura en el año 1925 sobre el antijudaísmo e incluso, antisemitismo de Cervantes, Castro demorará unos cuantos años en retractarse. Ruth afirma que el investigador observa que Cervantes escribe desde los márgenes, “como alguien que no se ha integrado a la sociedad, actitud que Castro relaciona muy directamente con la mancha de su origen en sus antepasados”. (Cervantes nació en 1547, más de medio siglo luego de la expulsión). El hecho de ser cristiano nuevo podía significar ser un cristiano fiel a la religión, ortodoxo e incluso fanático, pero que no era aceptado totalmente por la sociedad como ciudadano de primera clase y eso redundaba en las profesiones y actividades que podía ejercer, como el acceso a cargos eclesiásticos. “Existen varias marcas en la biografía de Cervantes que evidencian las dificultades de integrarse con plenitud y totales derechos a la sociedad. Por ejemplo, en dos ocasiones le fue negada la posibilidad de acceder a cargos en el Nuevo Mundo; cuando quiso ser gobernador en Potosí y fue rechazado por el Gobierno de Felipe II, y se sabe que su comprobación de limpieza de sangre para el acceso a un cargo eclesiástico requerido desde Roma, no es realmente comprobable”.
Cervantes provenía de una familia de origen cordobés. Está documentado que algunos de sus antepasados y abuelos fueron médicos y recaudadores de tributos, profesiones destinadas a los judeoconversos (cristianos nuevos). Algunas mujeres en la familia de Cervantes se convirtieron en lo que se llamaba “cortesanas honestas” (concubinas o amantes) para poder subsistir, ya que por ser cristianas nuevas se les impedía casarse con cristianos viejos. Cervantes contrajo matrimonio con una mujer de origen converso comprobado, Catalina de Salazar. Estos datos según Ruth, apuntan hacia la misma dirección: “probablemente Cervantes fue un cristiano nuevo; algunos de sus antepasados tuvieron origen judío”.
“Castro no era consciente de que había abierto una especie de caja de Pandora, al mostrar la biografía de Cervantes -bastante imperfecta- con posibilidades desconocidas y al mismo tiempo, mostrar que en la obra de Cervantes -lo que a mi juicio es aún más importante- existe un acercamiento ambiguo a los grandes temas y de ningún modo pronunciamientos inequívocos y monovalentes”.
Esta actitud dio impulso a muchas otras interpretaciones e investigaciones, tanto en lo biográfico como en lo textual. En lo biográfico surgen distintos intereses e investigaciones, unas más científicas que otras. Algunas, impregnadas de la ideología de los investigadores, quienes comienzan a atribuirle a Cervantes la pertenencia a otra tendencia, credo o raza que no era la imperante.
Una de las corrientes que se desarrollan a partir de Castro, fue la del acercamiento de Cervantes a teorías heterodoxas como la de Erasmo de Roterdam, y corrientes que en algunos casos desembocaron en el protestantismo. Otra postura fue la posibilidad de que Cervantes tuviera antepasados de origen judío (Márquez Villanueva) e incluso que él mismo tuviera una actitud de simpatía con el judaísmo, es decir convertirlo en un cripto judío o en un marrano (Leandro Rodríguez, Dominique Aubier, Bernardo Baruch).
“Hay incluso teorías menos difundidas y comprobadas, y también investigadores que hablan del origen morisco de Cervantes, como una respuesta a todos estos heterodoxos y pro judaizantes. Están los que seguirán sosteniendo que Cervantes era un católico contrarreformista absoluto (Casalduero, Bañeza Román, Monroy); incluso algunos casi lo transforman en un teólogo y hasta en un santo, tratando de demostrar que en realidad lo que él estaba divulgando era la teología cristiana”. Según lo anterior, Ruth Fine es muy cautelosa porque, como afirma, “ciertas investigaciones en algunos casos son disparatadas o están fuera de toda comprobación crítica. A mi juicio, las interpretaciones de ciertos críticos ven en Cervantes a un cripto judío, atribuyéndole un conocimiento no sólo de la Biblia, idea que comparto, sino del Talmud, la Cábala o El Zohar, libros que no solamente estaban prohibidos sino fuera de circulación. Comienzan a desarrollarse lecturas que podrían ser llamadas esotéricas. Y se irá confundiendo entre el plano biográfico y el plano textual”.
“El hecho de haber sido un marginado”, continúa Fine, “acarreando en sí muchas frustraciones, será determinante en la escritura de Cervantes. También creo bastante evidente su crítica a la separación en linajes y castas. Hay obras en las que se muestra claramente el cuestionamiento de un orden social injusto, aunque no hay ningún indicio sobre una inclinación o simpatía judaizante del autor. Es posible afirmar que Cervantes, a lo largo de su obra, ha logrado poner sutilmente de manifiesto la crisis de las convicciones, de las jerarquías polarizadas, que caracterizaban el período que le tocó vivir. ¿Perteneció Cervantes a este grupo socialmente marginado?”
Si su biografía no es suficiente para dilucidar el supuesto origen judío de Cervantes, hay que ahondar en su obra. La presencia de personajes judíos es puntual y breve, ubicando a éstos fuera de España (Argelia, Constantinopla e Italia). Como en dos de sus comedias de cautivos, «Los baños de Arge»l y «La gran sultana», en una novela ejemplar «El amante liberal» y en su novela póstuma «Los trabajos de Persiles y Sigismunda». En todos estos textos, Ruth afirma que es posible observar un tratamiento ambiguo de los personajes judíos, y una variación de sus roles en las cuatro obras, en que pasan de ser víctimas a tomar iniciativa o mostrar que poseen aspectos positivos. “Los judíos se encuentran en una situación de relativa libertad en el ejercicio de su fe y prácticas, en contraste con la realidad extratextual de España, como en relación con los personajes cristianos, despojados de su libertad. Existen además, en la obra cervantina, huellas de la herencia hebrea como las referencias a ideas o alusiones del Tanaj (Biblia, Viejo Testamento), pronunciadas por Don Quijote, en que se mencionan personajes, episodios, lugares, y referencias de libros poco conocidos en la época, como Levítico, Deuteronomio, Jueces, Reyes, Ezequiel o Jonás”.
También la marca textual relacionada con lo judío, se observa en la intervención del narrador-editor ficticio en El Quijote, quien luego de haber encontrado el texto de Cide Hamete, gracias al cual podrá continuar la lectura de Don Quijote, observa: “anduve mirando si parecía por allí algún morisco aljamiado que los leyese. Y no fue muy dificultoso hallar intérprete semejante, pues aunque le buscara de otra mejor y más antigua lengua, le hallara”. (Quijote I, 9).
Ruth destaca que esta referencia al hebreo, como idioma mejor y más antiguo, alude también a la presencia de criptojudíos en Toledo, quienes conservaban el conocimiento de la lengua.
Por otro lado, la presencia de conversos en la obra cervantina es más abundante y determinante. “De modo que de ninguna manera existe una visión monolítica respecto de los judíos o de los cristianos nuevos, como podríamos encontrar en autores contemporáneos de Cervantes del Siglo de Oro, como el caso de Quevedo, quien es absolutamente coherente consigo mismo y no deja lugar a dudas de su rechazo y odio al pueblo judío, y sus descendientes en España”.
Ruth afirma que esta ambigüedad obstaculiza todo intento de reconstrucción de los estereotipos, “lo que nos coloca ante un marcado apartamiento o trasgresión del modelo de la época”.
La investigadora reflexiona: “creo que se puede hacer una investigación seria, tanto biográfica como textual, que muestre toda esta problemática, sin adoptar una posición ideológica… Hay mucho por hacer todavía”. Actualmente Ruth Fine está llevando a cabo un proyecto de investigación sobre el tema que hemos analizado, y que es apoyado por la Academia de Ciencias de Israel y cuya duración es de tres años. Para este propósito, dicta dos cursos para alumnos de magíster del Departamento de Estudios Españoles y Latinoamericanos de la Universidad Hebrea, ellos son, “La presencia de elementos judíos en la obra de Cervantes” y “La Biblia en El Quijote”.
“Quiero llenar un vacío ruidoso, apabullante a mi juicio, de los estudios del Siglo de Oro. En los estudios de esa época existía un acuerdo tácito de no tocar las religiones, temas que se dejaban para los fanáticos… Es asombroso, porque se estaba dejando de lado el aire que respiraba España”.
Para Ruth el propósito esencial no es determinar si Cervantes tenía o no raíces judías. Tampoco determinar cuál era su actitud personal respecto del judaísmo, de lo hebreo o de los conversos, (todos aspectos muy presentes en su obra), el motor que la mueve es tomar el caso de Cervantes -el autor más representativo del Siglo de Oro- como objeto de estudio abarcador. Y analizar desde los textos, cuál ha sido la herencia que ha quedado luego de tantos siglos de convivencia, luego de un período tan prolongado de interacción cultural y humana.
”Los judíos habitaban aún antes que los árabes en la península Ibérica. La expulsión y exclusión de los judíos abarca todos sus aspectos. Es una expulsión desde la frontera real y también desde la interior, de lo intelectual, de la herencia cultural, y eso es mucho más preocupante a mi juicio. ¿Cómo es posible entonces que después de 1492 no haya quedado nada más que odio? ¿Acaso ha desaparecido todo luego de siglos de convivencia y mediación cultural?”
El Congreso titulado “Cervantes y las religiones”, que cerrará el año dedicado al autor y a los 400 años de El Quijote, se realizó entre el 19 y 21 de diciembre del año 2005 en Jerusalén, y contó con la cooperación de la Asociación de Cervantistas y del Instituto Cervantes.

publicado por Jaime Bel Ventura
  1. #1 por Mirlo el marzo 6, 2011 - 9:48 am

    >No creo que sea cierto que no queda más que odio,España es hoy día,aunque sin propio conocimiento,un país profundamente judío en su corazón.Y puedo decir que aún en el siglo XXI muchos de aquellos cristianos nuevos sobrevivimos y seguimos aquí,y los que se fueron forman parte de España también.Coincido con Vd en que las referencias bíblicas del Quijote son evidentes,incluso leí sobre una teoría que afirmaba que Cervantes era de origen leonés,la ciudad que vio nacer el Zohar.Pero eso es lo de menos,en lo que concierne al tema de este post,creo que lo verdaderamente importante del Quijote,es que demuestra que el judaísmo forma parte del espíritu de España,y que formará parte de ella para siempre.

  2. #2 por Judith Fradkin el marzo 6, 2011 - 4:30 pm

    >ESTOY SEGURA QUE POR LAS VENAS DE MAS DE UN ESPAÑOL CORRE ALGUNA GOTA DE SANGRE JUDÍA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: